Desde tierra firme, para aquellos del acantilado

El desierto y sus cortinas me llaman, pero aquí también hay agua. Desde tierra firme todo aquello parece un lienzo de lino.

La verdad y la mentira, el lobo para el hombre, la palpitante ilusión de la voluntad entre emociones y pensamientos. Y mi honestidad, mi secreta honestidad, al dejar entrar y salir así los más temerarios espectros para ellos, para que estos pipiolos los reciban frente a frente y vean y decidan qué van a hacer en el acantilado. En realidad, todo es para ellos y por ellos. Y yo me llevo mi parte también, qué ironía.

La soledad de Giges si convierte la magia de la invisibilidad en bien (raquel, ayer).

El amor libre como espacio libre donde muchas encrucijadas se resuelven (elena).

Y Epicteto, claro, Epicteto... (patricia).

Y los ecos de los caminos de la libertad, certera y fría libertad (bárbara), en un patio en que describimos círculos que, tal vez... tampoco es que merezca la pena descifrar (ecco! secolarizzazione di Nausicaa!).


Vale