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Martes, 14 / 09 / 2021 - Escampar (Planeta Rock)

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  Martes, 14 de septiembre. Atlanterra, Zahara de los Atunes. "Si sigo jugando, palmo. Si me planto, soy un mierda". Diluvia, y te sientes cretino saliendo, te sientes cretino entrando. En el umbral y quicio del portal; un portal como ése del que habla Sabino Méndez en "Planeta Rock".  Y de hecho, diez o quince o veinte minutos después, te tornas inmaculado. Soy un privilegiado. Dos años y medio después (recuerdo aquella tarde también lluviosa, cuando Jose llamó; he hecho prácticamente el mismo itinerario, la misma calle). Es un lugar único. A lo lejos, al oeste, el faro.

Lunes, 13 / 09 / 2021 - La blanca Rodas

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  Lunes, 13 de septiembre. Playa Cañillo, Barbate. "Hic Rhodus, hic salta!"

Domingo, 12 / 09 / 2021 - Mi norte

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Domingo, 12 de septiembre. Playa de El Palmar, Vejer de la Frontera. Encuentras tu sitio, a tiempo y a destiempo. Cuando se trata de volverte (y devolverte), palabras como "rápido" y "lento" se tornan adjetivos sinónimos. No hay nada urgente por delante, salvo esto. Y llegar aquí, llegar a esto, a ese pálido punto rosa, es llegar a Finis Terrae, a Finisterre, al norte de la brújula. Aparcas donde nadie puede ni debe aparcar. Solo para jorobados, tal vez diría Zaratustra. Te alejas. Retiras todas las barreras (¿primera vez?), y respiras, inhalas. Esnifas la sal, gramo a gramo. Como "La noche blanca", quizá también diría, por su parte, Luis Alberto de Cuenca. Parece el sol naciente de Monet.

Sábado, 11 / 09 / 2021 - La inversión salada de Sögrub

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  Sábado, 11 de septiembre. Playa La Barrosa, Chiclana de la Frontera. Cuesta llegar, cuesta dar el paso y encontrar... Cualquiera lo lograría incluso gateando. Pero a mí me cuesta gatear. En cualquier caso, después, y por supuesto a destiempo, llego. Niebla, fantasmagorías, cuarto creciente, el gris, el blanco, lo imposible,... La cuestión no es si hay vida en otros planetas, sino: hay otros planetas en este planeta. Ruido de fondo, las moscas del mercado. Todo el mundo quiere tener veinte años, yo quiero tener viento (y el beneficio de la duda, y no molestar a nada ni a nadie con mi vejez).

Viernes, 10 / 09 / 2021 - Nos ocupamos del mar

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  Viernes, 10 de septiembre. Playa Cañillo, Barbate. El inicio, el primer movimiento, el santo decir "sí" (aquel sabio estribillo de Samuel). Además, al tercer día compraría pan, al tercer día resucité. La primera imagen renacentista. Llegando a tiempo.

Virgen del Carmen, patrona del mar

Trafalgar (III)

Atardecía amarillo, o naranja, o amarillo.  De un lado, el infierno. Del otro, el cielo. Del otro, el mar . Aquí en el desertus , tras la cortina, tras la ventana (Vermeer, siempre Vermeer, siempre Vhermes...). ¿Qué quería revelar ese fuego?           —Bueno, una nube es mar. Y el mar, helio. Y el helio, fuego. Y el sol, final. Y el final, lo nuevo: el nuevo comienzo. La zona de confort se desazona; se sazona y desazona; una y otra vez, una y otra vez... ¿Qué revelaba, qué revelaba ese fuego? Amarillo, naranja, amarillo. Como la roca de T. S. Elliot. Como los ojos de Dionisos. La circular de la circularidad.  Amarilla, lenta, amarilla. Eterna, circular, fugitiva. Amarilla,       amarilla fuego.

Píndaro, y Borges, y las cañas, y Píndara

Recompones, de aquí y allá, tal o cual fragmento. Una pierna, un pie, una rodilla o dos (aunque, si son las dos, por supuesto se encontraban en confines cardinales diferentes); piel, dientes, el zumo de naranja de una perversión o ensueño; un páncreas (sobre todo un páncreas), y en especial la sudoración. Entre otros enseres. -Borges, desde luego, lo registraría mejor, claro está; acordarme de él no implica que lo ponga en duda, ¡faltaría más, oh dio! -. La pasión... La tentación... Otro dato más de la conciencia (y no fundamental, solo "otro"; pero sí digno de notario, sí digno de mención y antología). Sales de la trinchera, y recoges del suelo (pacientemente, por lo demás, y sin ansiedad ni agitación) los fragmentos, unos catorce meses después. Los recoges tú mismo, y los recoges del suelo. Nadie lo va a hacer por ti, nadie lo debe hacer por ti.  Recuperas tu pasado. "¡Llega a ser lo que eres!", llega a ser lo que eras . Y entonces, deja de hacer frío, y tu rostro...

500 km

 Cruzando arcoíris

Estómago

Un exorcista entusiasta del equilibrio. Y no un equilibrista ávido de vértigo. Eso es —mi estómago. No sé qué fue lo exorcizado, pero mejor así. Si ahora he de recuperar 2 ó 3 Kg, es porque el alma ha crecido.

Elvis (sin melodramas)

Durante una temporada, como Zaratustra, a seis mil pies. Será mejor así.

Trafalgar (II)

Si ha de haber exilio, si ha de continuar, que sea junto al mar.

Hijas de la tribu

No ambiciono a nadie (esencialmente, a nadie; de veras y entrañas, a nadie). Hijas de la tribu, ni siquiera lejanamente. ¿Esto había ocurrido antes, alguna vez?  Aspiro fuerte el napalm. Vale.

Luna Leo

Podré empezar a hablar de la "pequeña" Luna Leo, esa gran charlatana, en pasado. (Esa gran charlatana que decía constantemente: "Ey, ¿no veis lo grande que es el Sol? ¿No veis lo grande que yo soy? ¿No ves lo grande que eres? ¿No vemos lo grande que eres?" Etc.). Vale.

En el dar (II)

Congelado, pero vivo. PS: desde aquí los Alpes se siguen viendo como nunca.        Yo, no.        Pero los Alpes, sí.       Oh Dio, va benissimo, figurati!

El oficio

Un gran oficio; buenas praxis, en cualquier caso.

Gel y galletas de dinosaurio

 Más allá de la hipoglucemia están el mar, y los Alpes.

Los Alpes

Los Alpes hoy se veían radiantes. Se podían ver, incluso, desde Finisterre. Y pase lo que pase, seguiré habitándome y habitando, un rato más, un rato más...

Dosis

La lógica de la lógica. La razón y la fe. Escuchar es como encender la luz. Y hay paz en el azúcar. Vale.

Exhaustivo

Dedicado a lo delicado, exhausto. Y me saco adelante.  También me dejaré llevar un rato, una vez más, para terminar marzo, que marcea. Vale.

Élan vital

Por allí los viejos y los críos están a salvo, y se pueden mirar a los ojos. Por aquí hay alimento. Vale.

En el dar

A mí, de comer. A ti, escucha. A todos los demás, el beneficio de la duda. Y a mí, sí, de comer . Vale.

Tempo y plato

El tempo lento es el sentido del humor del tiempo. Y garantía de eternidad. Comenzar la mañana con El Rompeolas  es un adagio y presagio pertinente. Todo lo demás... tan solo fue viento y la mera fisiología vulgar de la meseta. Deliciosa comida en el plato ( y mañana también ). 

Trafalgar

Lunes, martes, miércoles mirando hacia el mar. Es un buen lugar para irse a olvidar. Jueves, viernes, sábado sentado junto al mar. En el rompeolas aún se huele el sol. Vale.

20 de abril, del 90

Esa fue la última que escuchamos entre estas cuatro paredes; esa fue la última. Hoy justo hace un año. Creo que la escogiste tú (sin duda, un presagio magnífico todo ). El día anterior, lunes, había empezado la pesadilla. El día siguiente, miércoles, cambia tu mundo; -estaba cambiando el mundo, claro está-. Los siguientes diez días fueron los últimos. ¿Te acuerdas aquella noche en la cabaña del Turmo? Hoy no queda casi nadie ya de los de antes. Y los que hay... han cambiado, han cambiado...  Y aunque me haya quedado desintegrado e inmolado, yo no puedo estarte sino agradecido , por tanto. Mantengo el pie , el paso, en mañanas de vértigo. De nuevo Pascal ... Y Platón, y Hegel. La revolución del aquinate. Y la estremecedora palabra de Nietzsche, que me acuna .  Vale.

Medallas diabéticas

La medalla de comer cuando toca cenar, y en especial, la medalla del placer bien entendido de hablar despacio, lentamente, mientras recuerdo a Pascal, el estagirita o el aquinate. Decidir lentamente conlleva asegurarse la gloria en la decisión, y tiene su parecido con una tarde en un rompeolas. Como dice mi padre, "es que somos de secano". "Una golondrina no hace verano" -dijo, por su parte, el de Estagira-. Y más medallas, y más medallas,... Vale.

"El Estagirita" (y la fuerza)

Los dos señuelos, los dos destellos. El Estagirita . Hasta el final ( telos ). Caminar con el mal de azúcar: triplemente complicado, triplemente esforzado, triplemente encomiable, triplemente fuerte . Vale.

Los siglos de los siglos

Respiro entre siglos e ideas muy distintos y distantes, todos ellos, entre sí. Miles de palabras , también las más mundanas (ecos y sombras, estas últimas, de una gran caverna ruidosa). Cualquiera caería en la tentación de la charanga y pandereta, la barbacoa y el mercado. Yo... siempre estoy a punto de estallar de belleza , o por la belleza. Secreta inanición. Es la escucha (a veces, sacrificio; casi siempre, el mero estado de mi sangre y de mis ojos). Vale.

Lo profundo ama la máscara

«Todo lo profundo ama la máscara» (decía aquél, el de siempre). El pudor, la acción sin reconocimiento -exactamente lo contrario de lo que quería Sócrates, y después también Hegel; lo del reconocimiento, al cabo, es tan burgués como cristiano-.  Physis kryptesthai philei  -todo lo demás, se llama moral y poder-. Amar la máscara, sin reconocimientos leoninos, sin más aspiraciones , sin estridencias. En fin, y en el fondo: como hice casi siempre -como hice casi siempre que hice bien-.  Al alba, Johnny et Sylvie, Sylvie et Johnny. En duermevela volví a jugar con Sylvie, una lúbrica despedida inverosímil de color sábado. Parecía real, y el dulce sabor me durará todo el día. Vale.

Desde tierra firme, para aquellos del acantilado

El desierto y sus cortinas me llaman, pero aquí también hay agua. Desde tierra firme todo aquello parece un lienzo de lino . La verdad y la mentira, el lobo para el hombre, la palpitante ilusión de la voluntad entre emociones y pensamientos. Y mi honestidad , mi secreta honestidad, al dejar entrar y salir así los más temerarios espectros para ellos, para que estos pipiolos los reciban frente a frente y vean y decidan qué van a hacer en el acantilado. En realidad, todo es para ellos y por ellos. Y yo me llevo mi parte también, qué ironía. La soledad de Giges si convierte la magia de la invisibilidad en bien (raquel, ayer). El amor libre como espacio libre donde muchas encrucijadas se resuelven (elena). Y Epicteto, claro, Epicteto... (patricia). Y los ecos de los caminos de la libertad, certera y fría libertad (bárbara), en un patio en que describimos círculos que, tal vez... tampoco es que merezca la pena descifrar (ecco! secolarizzazione di Nausicaa!). Vale

Cortina blanca

Hoy el horizonte era una cortina blanca, tal vez del desierto -pero el desierto queda ya lejos; o mejor dicho: hemos dejado ese hábitat-. Nicómaco sonríe. Pudimos proyectar la película. Hablamos de Marx y su bonhomía -su barba, tal vez, y no el desierto, era aquella cortina blanca-. Acompañamos a una paula en sus despedidas -esto ha pasado ya más veces, mil veces-. Cumplo mi papel . Cumplo. Echo la vista atrás, veo tantos meses de celda y destierro, justo ahora un año hace, y creo que debiera estar satisfecho: aquellos tarros, aquellos despertarres, las manos arrdiendo,... Fue una proeza . Una mirada morena y amarilla queda allá, más allá de la cortina blanca, donde no alcanza la vista. Esa lejanía... sólo puede significar salud. Vale

Comienzo

Unos animales se mataban a otros. Yo me dormía. Parecía la eternidad (en mí menor, por supuesto). El sol radiante dejaba atrás el Desertus . El azul radiante dejaba atrás la Antártida . Nosotros los hijos de los hijos e hijas del infierno, de los hijos e hijas de la gran puta, hemos sobrevivido. Entre matorrales de Maquiavelo y de David Hume. Somos los eunucos de la Ataraxia. El paraíso es escuchar, el miedo es un ladrón al que no guardo rencor, y el dolor es un ensayo de la muerte. Hoy explicamos la moral de Nicómaco como nunca . Y he empezado esto, como profecía autocumplida de una soledad que ha de ser libertad. He matado a una araña cuyo cadáver acaba de desaparecer. Y las paredes, a estas horas de la noche, continúan con el azul claro del cielo de la comarca junto al que he paseado a la mañana. Vale.