Los siglos de los siglos

Respiro entre siglos e ideas muy distintos y distantes, todos ellos, entre sí.

Miles de palabras, también las más mundanas (ecos y sombras, estas últimas, de una gran caverna ruidosa).

Cualquiera caería en la tentación de la charanga y pandereta, la barbacoa y el mercado. Yo... siempre estoy a punto de estallar de belleza, o por la belleza. Secreta inanición.

Es la escucha (a veces, sacrificio; casi siempre, el mero estado de mi sangre y de mis ojos).


Vale.