Medallas diabéticas

La medalla de comer cuando toca cenar, y en especial, la medalla del placer bien entendido de hablar despacio, lentamente, mientras recuerdo a Pascal, el estagirita o el aquinate.

Decidir lentamente conlleva asegurarse la gloria en la decisión, y tiene su parecido con una tarde en un rompeolas.

Como dice mi padre, "es que somos de secano".

"Una golondrina no hace verano" -dijo, por su parte, el de Estagira-.

Y más medallas, y más medallas,...


Vale.